VENGANZA

La Infanta Elena y su último desafío público al Rey Felipe, del que Casa Real prefiere ni hablar

Para la Duquesa de Lugo, hay temas que no ha zanjado con su hermano del todo.
jueves, 14 de octubre de 2021 · 12:49

Para la Infanta Elena, el año 2011 fue el principio del fin de una época dorada, en la que disfrutó como parte de la familia real en cada conmemoración del Día de la Hispanidad junto a su padre el Rey Juan Carlos, quien para aquel momento aún estaba en pleno ejercicio de sus funciones, e incluso se encontraban también su hermana, la Infanta Cristina, y su cuñado, Iñaki Urdangarin, tan solo meses antes de que estallara el controversial y lamentable caso Nóos.

A partir de esta fecha antes mencionada, la Infanta Elena vio su presencia caer en un inminente declive, debió soportar la humillación de descender desde el palco real, ahora reservado solamente al núcleo duro de Casa Real, para simplemente observar los actos desde el sitial de las autoridades.

Año 2011, el último en el que asistirían los Urdangarin junto a la Infanta Elena.

En 2013, la salida de la Infanta Cristina y su esposo de la vida institucional por orden del Rey Juan Carlos, ante el polémico y deshonroso caso penal contra Iñaki Urdangarin, era un hecho; por motivos "estéticos y simétricos" en número, la Infanta Elena primero fue delegada al palco inferior y, aunque no le gustaba nada aquello, aún podía formar parte del posado oficial propio de estas fechas.

Pero, un año devastador fue, sin duda, el 2014, con la proclamación del Rey Felipe como el nuevo Monarca ante la abdicación de su padre, hoy Emérito: la humillante ubicación de la Infanta Elena en el sitio de autoridades vino luego con su ubicación en asientos en los que su presencia pudiera pasar lo más inadvertida posible, lo que para muchos explica el repentino -y excesivo- uso de complementos en su estilismo adornados con la enseña nacional. Una muy divertida y colorida forma de desafiar las decisiones del Rey Felipe.

Del Palco Real a la tribuna de las autoridades, así empezó la "desaparición" de la Infanta Elena de estos actos conmemorativos.

Todo este antecedente ha dado paso a la situación actual de la Infanta Elena, quien ahora debe hacer frente a su realidad año tras año y sortear con planes alternos a la celebración de la Fiesta Nacional, desde que su inasistencia fue advertida por la prensa, desde el año 2019 hasta nuestros días.

Sin embargo, la Infanta Elena nunca perdió su buen ánimo en estas fiestas de gran carácter patriótico e histórico, así que, a su manera, todavía lleva consigo su impronta castiza en algunas manifestaciones, como el uso de sombreros, pines, bufandas, camisas y otros complementos en su estilismo alusivos a la bandera nacional. Bien lo dice la famosa frase "Al mal tiempo, buena cara".

Tan castiza como su padre, el Rey Juan Carlos, la Infanta Elena traza su propia agenda para celebrar la Fiesta Nacional.

Su asistencia a la corrida de toros de Las Ventas es una pequeña tradición que la Duquesa de Lugo sigue año a año, y que comparte con sus hijos Froilán Felipe y Victoria Federica. Justamente este año, se las vio muy afectuosas cuando coincidieron este martes. La benjamina de la Infanta Elena iba acompañada de su gran amigo, Tomas Páramo, quien se presentó ante ella con una pequeña reverencia y estuvieron luego conversando por algunos minutos.

Con esta mirada, se puede entender que la Infanta Elena aprendió a abrirse camino entre los desplantes y la separación familiar que la obliga a viajar a través de los puntos cardinales para acompañar a sus relativos, desde Abu Dabi hasta Bidart. Aunque ya no forma parte de las actividades de Casa Real, hay momentos en el año que celebra con mucho regocijo, esté donde esté.