ALERTA

Todas las señales que indican que la Reina Isabel ha caído en desmejora mientras palacio lo niega

Cada vez se hace más evidente, y la Soberana y sus asesores lo saben.
viernes, 22 de octubre de 2021 · 03:15

Este año 2021 es un año marcado a fuego en la historia personal de la Reina Isabel y que, con el pasar de los meses, señala algunas advertencias sobre el presente y que podrían repercutir gravemente en el futuro. ¿Qué tan óptima está la salud de la Soberana y qué factores han incidido para generar tanta confusión en Reino Unido? ¿Estamos entonces ante su nuevo "annus horribilis"?

Olvidemos por un momento la reciente imagen de la Monarca en la misa de la catedral de Westminster, ayudada por un bastón para caminar, el impedimento médico que ahora le prohíbe la ingesta de bebidas alcohólicas, o tan siquiera la orden de la cancelación de sus actividades de esta semana sin motivo ni razón aparente. Hay otras razones que pudieron incidir silenciosamente en estas decisiones y vienen sucediendo desde hace varios meses y ante nuestras narices.

La Reina Isabel presenta algunos signos que indican que no todo estaría tan bien como se piensa.

Aunque la Reina Isabel se mantiene sonriente, plena y enérgica, con toda la gravedad de sus obligaciones sobre sus hombros, ni siquiera mantener el enfoque en el trabajo diario puede eludir el desgaste emocional y las repercusiones físicas que acarrea el luto, que tarde o temprano reclama espacios en el ánimo de las personas. En abril apenas, su esposo, el Príncipe Felipe de Edimburgo falleció a la edad de 99 años y, desde entonces, su ausencia se ha hecho sentir, no solo en el corazón de la Reina, sino en todos los espacios de su familia y entorno.

Tampoco han sido fáciles las despedidas y, desde 2018, la partida de quien fuera su nieto favorito, el Príncipe Harry y su esposa Meghan Markle se convirtió en un serio problema, no solo a nivel familiar sino institucional. La Reina Isabel ha debido permanecer en medio de los Duques de Sussex y la Corona para evitar males mayores. Los ataques perpetrados por la pareja a nivel mediático y las presiones que ha recibido la Soberana para neutralizarlos la han puesto en una posición casi insostenible por más de un año y medio con un claro detonante en marzo pasado, con la polémica entrevista que los exroyals concedieron a Oprah Winfrey.

La ausencia del Duque de Edimburgo ha sido la gran pérdida que marcó un antes y un después para la Reina Isabel.

Pero nada de esto resulta tan impropio, escandaloso y perturbador como el caso judicial que persigue al hijo infame de la Reina Isabel, el Príncipe Andrés. Una denuncia emitida por una presunta víctima en Estados Unidos y su amistad comprobada con el desaparecido millonario Jeffrey Eipstein podría ponerlo tras las rejas en cuestión de semanas. El país exige serias explicaciones y muchos se han indignado ante el apoyo que Su Majestad le ha brindado al Duque de York de forma pública y notoria, al punto de acusarla de encubrir por medio de su influencia la responsabilidad del aristócrata en este entuerto de graves proporciones.

En este sentido, ni siquiera los herederos de la Reina Isabel, los príncipes Carlos y su hijo Guillermo, han contribuido a aligerar sus preocupaciones. Contrario a ello, se han unido para intentar convencerla de tomar acciones contundentes contra su hijo y nieto por provocar severos daños a la imagen de la Monarquía y, al menos, el primogénito de la Reina Isabel no se plantea quedarse de brazos cruzados: tiene entre planes reducir al mínimo a los integrantes de la familia real una vez que asuma como Rey. Si esto sucede, muchos de los descendientes de la Reina Isabel quedarían desprotegidos de los favores de la Corona.

La lucha entre hermanos es otra de las situaciones que mantiene en vilo a la Reina Isabel.

Es posible que la Reina Isabel haya cedido a la presión interna que desde todos los flancos exigen acciones aleccionadoras de su parte. En su intento como mediadora, ha tenido que contener a todas las partes para evitar enfrentamientos intrafamiliares y procedimientos legales de la institución contra sus relativos.

Ante este triste escenario que no le permite paz y sosiego a la Reina Isabel a sus 95 años, probablemente hayan razones para creer que su estado físico haya comenzado a ceder ante el cansancio y el agotamiento mental y emocional, por lo que, efectivamente, el reposo sería lo más indicado hasta que volvamos a verla de vuelta al trabajo. Si es que regresa en lo sucesivo y no se prolonga su descanso por unos días más.