Inesperado

El diseñador que se animó a desafiar el legado de Lola Flores en el vestido de Elena Furiase

El experto desconocía los gustos del clan familiar y se encontró con una sorpresa.
viernes, 24 de septiembre de 2021 · 04:45

A pocos días de la boda de Elena Furiase, uno de los responsables de la boda decidió romper su silencio para detallar los secretos que tan bien guardó hasta el último sábado. Se trata de la mente maestra detrás del vestido de la novia: Roberto Diz. El diseñador tuvo un arduo trabajo con la nieta de Lola Flores, pues apenas conocía al clan. Fue como volver a su infancia, hacia aquellas tardes en las que era un niño de seis años que dibujaba los diseños para encontrar la aprobación de su abuela.

El diseñador afrontó el difícil reto de adaptarse a la modernidad de la flamante esposa, y esquivar el estilo de “La Faraona”, “El Pescaílla”, Lolita y Rosario Flores. Es complejo porque está ante la familia artística más importante de la historia de nuestro país, toda una “aristocracia” con sus propias reglas flamencas. Para su sorpresa, casi no tuvo que reconfeccionar el vestido de “La bailaora”, sino que le quedó perfecto en primera instancia. Diz siempre quiere que sus clientas no se parezcan a nadie: deben ser ellas mismas. Por ello, jamás utilizará los vestidos como un simple uniforme estandarizado.

Nos caímos muy bien y todo el proceso fue muy sencillo con ella.

Elena Furiase.

El nombre del experto está en boca de toda la farándula por el espectacular vestido que confeccionó para la hija de Lolita Flores. Una amiga en común entre Elena Furiase y Roberto Diz los presentó, y desde aquel momento no pararon de pensar en un fino mantón de Manila. Según “Vanitatis”, todo el proceso de diseño giró en torno a estas exóticas telas, de las cuales requirió cinco mantones para el complejo vestido de varias piezas. Es todo un experimentado en el arte del corte y la confección. Los aprendizajes que tomó al lado de Elio Berhanyer, su maestro en Londres, se los llevó desde el Reino Unido hasta Jeréz y Sevilla.

No eran cuatro vestidos. En realidad eran dos, el primero de ellos, tres en uno.

Roberto Diz.

La fama de Roberto Diz no habría sido posible sin los cambios de talleres que llevó a cabo. En una entrevista con “Sevilla.ABC”, justifica que acudió a la capital andaluza para finalmente “situarse en el mapa” de aquellas familias adineradas que utilizan ropa de Balenciaga. Aún así, no recibe a los clientes ni las novias para “disfrazarlas”, sino que para ayudarlas a potenciar la identidad que muestran incluso con sus formas de hablar. Por ello, se lleva el apodo de ser el “diseñador de los aristócratas”, mientras que él redobla la apuesta y señala que sólo se puede hablar de una familia así. El diseñador sentencia que el legado de Lola Flores es el único que está en posición de imponer, desde el folclore, una tradición difícil de desterrar. Sin embargo, no esperaba que fuese tan agradable “tratar” con las mujeres de este clan.

Gonzalo Sierra y Elena Furiase.

A Lolita ni se le tomó medidas.

El aclamado experto no tuvo que enfrentarse al temperamento de “La bailaora”, ni mucho menos a la resistencia de Elena Furiase. Ambas quedaron conformes con los pequeños aportes que sugirió el diseñador. Se conoce que la imagen de Lola Flores no dejó de estar presente, tanto en los pendientes de la esposa de Gonzalo Furiase, como también en otros accesorios de “Lolita”. Tal como señaló a “Vanitatis”, el cruce de la moda de Diz con la de los Flores salió mejor de lo esperado, pues ninguno dejó de ser quien era. Al final del día, el diseñador defiende que las mujeres sean ellas mismas. Por eso, según “Fashion network” dedica la mayor parte del tiempo a las medidas precisas de hombros, caderas y codos. Rechaza el “comercio veloz”, e impulsa al máximo la personalización de sus vestidos.