DEVASTADOR

La Reina Sofía cada vez más sola, el recuerdo de su única amiga dejó un vacío insoportable

Si pudiera, la Emérita devolvería el tiempo solo para volver a compartir con ella.
viernes, 14 de enero de 2022 · 11:46

A diferencia de la Reina Letizia, quien ha intentado por todos los medios posibles rescatar algunas costumbres de la normalidad perdida y aún conserva algunas de sus más leales amistades, siempre se ha pensado que la Reina Sofía no tiene amistades y apenas cuenta con el apoyo de su inseparable hermana, la Princesa Irene, y de su prima, Tatiana Radzill. Puede que sea cierto, aunque también se ha hablado por décadas de su sincera amistad con la Reina Noor de Jordania, pero las evidentes distancias no dejan constancia de lo cercanas que podrían ser en los tiempos actuales.

En todo caso, la Reina Sofía sí tuvo una amiga, una muy especial, a quien le debió su correcta inserción en la sociedad española al momento en que llegó de Grecia como esposa del Rey Juan Carlos. Ella era Ana de Medina, Marquesa de Navahermosa. Muy discreta y cálida, fue el mayor apoyo que tuvo la Reina Sofía cuando recién llegó a España y se sentía marginada por las grandes familias de una sociedad mucho más conservadora, en franca discrepancia con sus ideas más abiertas.

Esto fue exactamente lo que acercó a la Princesa y a la noble, pues Ana de Medina había sido educada entre Reino Unido y Suiza y ambas abrazaban ideales pertenecientes a un mundo más cosmopolita. Además, sentían un amor compartido por las causas animales. El nivel de confidencia y amistad sincera entre la Reina Sofía y la Condesa de Ofalia llegó a tal medida, que la ayudó a manejar convenientemente las primeras incertidumbres sobre la primera maternidad con la llegada de la Infanta Elena.

Ana de Medina.

En sus primeros años como Consorte del Rey, al no ser tan conocida, la Reina Sofía encontró en Ana a su compañera de paseos, salidas de compras y reuniones con las otras damas de alta sociedad. Era una época mucho más tranquila y que le sirvió a la hoy Emérita para adecuarse y conocer poco a poco al país del que sería Reina e incluso para aprender el idioma, recordemos que ella se comunicaba en inglés al no conocer el español. De hecho, se comenta que aún la Reina Sofía suele utilizar el inglés para comunicarse internamente en Palacio, aunque domina perfectamente el español.

Pero después de tantos años, la vida dio un durísimo vuelco: Doña Ana enfermó de cáncer y, su gran amiga, la Reina Sofía fue de las primeras en enterarse, la Emérita nunca dejó de estar a su lado y de preocuparse por ella, al punto de visitarla varias veces en el hospital hasta que falleció en el año 2012.

Una circunstancia muy triste es que, por razones que nunca trascendieron, la Reina Sofía no pudo despedir a su amiga eterna y entrañable, pero se dice que sufrió muchísimo con su partida. A partir de allí, la madre del Rey Felipe mantiene su círculo cada vez más cerrado y reducido, en el cual solo se evidencian su hermana y su prima. ¡Cuánta falta le haría Ana en estos años tan convulsos!