Sin rumbo

Tras su muerte, Carlos Marín deja un imperio millonario hundido en la incertidumbre

El cantante era un exitoso empresario.
lunes, 3 de enero de 2022 · 02:45

Carlos Marín, la voz española del grupo "Il Divo", falleció el pasado 19 de diciembre tras una complicación en su cuadro de Covid-19 cuando se encontraba de gira en Reino Unido. Su pérdida dejó un gran dolor en su familia, amigos, fanáticos y colegas; y rápidamente las redes sociales se invadieron de homenajes para el cantante, que no sólo se destacaba como intérprete, pues también sobresalía en el mundo de los negocios.

Marín era la voz española del grupo clásico desde hacía casi 20 años y su repentino fallecimiento causó conmoción en el mundo de la música. “Empezó a empeorar, hasta que tuvieron que entubarle y ponerle en coma inducido, precisamente para darle el tratamiento y poder recuperarle. Era una persona muy centrada y razonable y ya estaba vacunado, pero esto no te inmuniza al cien por cien y a él, el coronavirus le ha atacado muy fuerte” aclaraba su abogado, Alberto Martín.

Carlos Marín.

Aunque la faceta más famosa del cantante de "Il Divo" está relacionada a la música, Carlos escondía un perfil empresarial donde pudo poner en práctica ciertas ideas relacionadas al mundo del entretenimiento y donde también consiguió el éxito. Así que no sólo deja como legado su voz, sus letras y sus innumerables canciones que se metieron de lleno en el corazón de sus fans alrededor del mundo, sino que también dejó tres empresas en las cuales cumplía el rol de administrador.

La primera y la más importante es Espectáculos Tercer Milenio S. L., fundada en el año 1999 y dedicada a la representación artística de actores, presentadores, o figuras públicas. Las cuentas de la empresa de Carlos Marín muestran grandes resultados, sinónimo de su buena visión para los negocios. Y todo eso, a pesar de los estragos de la pandemia del coronavirus.

Carlos Marín.

Espectáculos Tercer Milenio, en la que Marín figura como administrador único, cuenta con un activo de nada más y nada menos que dos millones de euros, una fortuna que no pudo repetir en sus dos empresas restantes: Trapp Entertainment SL y Opera Diamond SL. La primera sólo cuenta con un capital de 3.000 euros mientras que en la segunda no se encuentra ningún tipo de actividad.

La mala suerte de sus últimas dos empresas también están marcadas por el inicio de la pandemia, pero más allá de su comienzo poco prometedor, está claro que Carlos Marín tenía planes de seguir su carrera empresarial que pudo dejarle un legado millonario, pero que luego de su muerte, quedan suspendidos en un futuro lleno de incertidumbre.

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