REY JUAN CARLOS

No solo fue Letizia: así trató y atacó el Rey Juan Carlos a Urdangarin y a Marichalar por años

Esta es la versión no contada detras de la aparente cercanía entre el Emérito y sus yernos.
lunes, 26 de septiembre de 2022 · 02:45

Por alguna razón, el Rey Juan Carlos nunca pareció tener, como alguna vez se pensó con la Reina Sofía, un yerno favorito y ni hablar de la la Reina Letizia, quien se lleva el galardón de la peor apreciada por ambos reyes eméritos. Ninguna de las elecciones de sus hijos satisfizo las ambiciones del Rey Padre. Aspiraba al menos unir a la Infanta Cristina con Felipe de Bélgica, ¿y con quién terminó?, con Iñaki Urdangarin, un balonmanista con reputación de rompecorazones y para más inri, fue la razón por la cual su hija aprendió catalán en tiempo récord. A Jaime de Marichalar no le fue mejor, aún cuando proviene de una familia aristocrática respetada y si acaso lo determinaba. De su trato con la asturiana ni hablar, hay ríos de tinta e historia que dibujan aquellos infernales años entre el entonces Rey y la Princesa de Asturias, exdivorciada, experiodista, explebeya, exrepublicana y cuánto más hubiera para añadir.

La Reina Letizia, Iñaki Urdangarin y Jaime de Marichalar sufrieron en primera persona lo que significa ser ninguneado por alguien tan prominente como un Rey, y aunque siempre se creyó que sus peores ardides y tramas los tejió para ahuyentar a aquella desprevenida Letizia Ortiz, medios como 'Mujer Hoy' revelan que los tres fueron en sus días, claros objetivos en la mirilla del ofendido exjefe de Estado.

Pero es precisamente la relación amor -odio con los exmaridos de sus hijas, una parte de la historia que nunca trascendió lo suficiente. En el caso de Iñaki Urdangarin, el Rey Juan Carlos no solo desconfiaba de su tórrido amor por Cristina, sino de su capacidad para proveerle a su hija un futuro digno, pues fuera de sus glorias deportivas, vamos que el vasco no tenía nada más en qué apoyarse cuando su vida útil en el balonmano terminara.

Para el Rey Juan Carlos, Iñaki era objeto de investigación. Fuente: (Twitter)

De allí que encaró al joven varias veces para señalarle (como si fuera necesario) que la niña no podría vivir en un piso como cualquier mujer recién casada, así que Iñaki debió reconfigurarse como un hombre de negocios, con una empresa propia para costear la vida que su mujer acostumbró siempre y las reformas del palacete de Pedralbés. Una vez lo logró, las relaciones rebajaron en tensiones y las sonrisas eran más habituales en las reuniones familiares. Sin embargo, cuando estalló en Caso Nóos, el padre no dudó en hundirle, y así lo refrenda Pilar Urbano en una ocasión: "Si él (el Rey Juan Carlos) lo hubiera querido, este escandalazo no hubiera sucedido".

¿Y qué hay para decir sobre el exsoberano y Jaime de Marichalar? Pues en este caso, era la Reina Sofía, según el medio antes señalado, quien no entendía la desmedida devoción del de Ripalda por su hija mayor. Pero lo peor vendría luego, pues según recogen las crónicas de la época, Marichalar estaba demasiado enfocado en convertirse en el escudero del Rey Juan Carlos y esos intentos de acercamiento dieron pie a varios desplantes.

El Emérito nunca entendió de qué iba Jaime de Marichalar, pero comparado con el exatleta, era menos insufrible. Fuente: (Twitter)

Además, el joven aristócrata era quizás demasiado estirado y las campechanías le provocaban un rictus incómodo. Para colmo de males llamaba a Elena "madame" hasta después de casados y amén de su forma de vestir. El Rey Juan Carlos nunca entendió demasiado todo aquello, pero las formas del exduque de Lugo sí le procuraron el mejor entretenimiento de todos, subirle los colores a la cara exponiéndolo a las situaciones más incómodas tan solo para ver su reacción.

De vuelta a nuestros días, quizás el Rey Juan Carlos tenía razón y la desconfianza que le provocaban sus yernos (especialmente Iñaki Urdangarin) lo reivindica, pues ninguna de las dos relaciones duró y aunque Jaime de Marichalar nunca propinó a la Infanta Elena humillación semejante a la que ha sufrido su hermana Cristina por parte del exduque de Palma, ambos obtuvieron el desprecio final de su suegro, una vez sus relaciones se fueron al traste.

 

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