No lo vio venir

El Rey Felipe guardó por mucho tiempo una frase que hasta el día de hoy no puede olvidar

El Monarca no puede superarlo.
domingo, 31 de enero de 2021 · 13:50

Ayer fue el cumpleaños número 53 del alabado y criticado Rey Felipe VI, pero, además de las felicitaciones que como figura estelar política del país le llovieron, ciertos recuerdos de sus años mozos le habrían afectado y quitado la paz. Hay ciertos momentos que no puede olvidarse, principalmente cuando de su padre, el Emérito Juan Carlos se trata.

El Monarca realmente no pasó gratas situaciones por culpa de su progenitor, de hecho, numerosos fueron sus intentos por tomar distancia lo más lejos posible de los problemas legales del esposo de Sofía quien, al parecer, por más maniobras que realice no logrará salir ileso de las últimas investigaciones que le caen sobre su persona. 

Felipe siempre se jactó por intentar mantener una imagen intachable, sin embargo, con el accionar del exmonarca, su camino se vio un tanto empañado, tan es así que decidió renunciar de manera indefectible a la herencia del Emérito, así como también retirarle su asignación anual, estimada en más de 194.000 euros. Además, recordamos que el segundo decidió autoexiliarse en los Emiratos Árabes. En este contexto, mientras menos se sepa de él es mejor, pero siempre da titulares que analizar, si no se trata de sus viajes inesperados, se trata de sus deudas, si no se trata de sus deudas, se trata de su enfermedad y así transcurre en un sendero sinfín.

De esto es lo que estaría un tanto agobiado y agotado el esposo de Letizia, ya no tolera más que se hable de Juan Carlos y de sus errores, más cuando están vinculados a su querida y amada madre. Hasta el día de hoy existe una frase que no puede quitarse de la cabeza, pues Felipe VI tuvo que vivir ciertos conflictos entre sus padres que le habrían marcado su vida.

"No puedo soportarla", fueron las tres palabras que habrían delimitado el futuro del Gobernante. Por aquellos años corrían los constantes rumores de las, supuestas, infidelidades de su mayor a Sofía de Grecia y Dinamarca y, con estos dichos no habría hecho otra cosa que terminar por asumir su culpa, eso sí, no sabía en las condiciones que lo estaba haciendo.

Don Juan Carlos jamás se hubiera imaginado que el Rey de España esté escuchando un diálogo con quien era el ministro de Exteriores. De acuerdo a los dichos de los presentes en estos acontecimientos, el Emérito estaba deprimido y cansado de su esposa, entonces realizó una inesperada petición que era nada más y nada menos que no compartir tiempo con ella. Esta situación en donde Don Carlos es protagonista, una vez más, es la que El Rey de España no logra olvidar y sería uno de los tantos malestares que tampoco puede perdonarle.

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